LIBROS
Creado: miércoles, 25 de octubre del 2023 | 06:15 PM

Tan solo una soñadora

notaba este cronista de la ciudad/río de Gualeguay (2014), en entrevista realizada a Tuky: “‘El tan deseado rostro’ (novela, 1993) recibió el premio Fray Mocho. El primer libro siempre es un libro a superar; luego de leer ‘Hasta el próximo sueño’, cuentos de diversas épocas (2009) y ‘La infancia está llamando’, relatos escuchados alrededor del fogón cuando niña (2011), quedé convencido de que Tuky se debe la escritura de una gran novela. Hoy trabaja en una posible ‘nouvelle’. Sobre el manejo de los dos géneros, dijo: ‘Escribo por temporadas, una de poesía, otra de prosa. Me siento muy cómoda en los dos géneros, pero por temporada. Leo mucha prosa y la escribo, lo mismo ocurre cuando leo poesía. Es como un precalentamiento. En la poesía no puedo mentir, todo lo que he escrito en poesía es verdad, es mi experiencia, lo que yo creo haber recogido como realidad. En la prosa me permito fantasear, meterme en la piel de otros, presentarme como una persona opuesta a mi naturaleza. Tengo poesía y prosa inéditas, siempre sin mezclar sus tiempos. La escritura no es planeada, me lleva el impulso’”.

El tiempo pasa, y los escritores, de manera impostergable, trabajan, porque escribir es trabajar (esto dicho para aquellos que siguen pensando que escribir es perder el tiempo en cuestiones sin importancia), y entonces nos encontramos con el último libro de Tuky Carboni: “Tan solo un soñador” (2018), ¿poesía?, pues no, novela, ¿la que se debía?, por mérito de escritura, sí (pero de todas maneras, Tuky, seguiré esperando la otra historia, la de mamá).

Elijo consignar, en este inicio de nota en la que trataré de contar mis sensaciones e ideas como lector, la contratapa de la novela: “Siempre, desde mi infancia, sentí una atracción irresistible por las culturas precolombinas. Cuando niña, me miraba al espejo y pensaba: Soy una indiecita perfecta… piel mate, ojos oscuros que se vuelven una rayita cuando me río, pómulos altos y pelo azul extremadamente lacio. Mi padre me contaba que allá, en la raíz, había sangre minuán: Y eso me gustaba.

‘Tan solo un soñador’ es un libro basado en una tradición oral transmitida de generación en generación. Está basada en un único dato concreto, que es el origen y la vida del padre de mi tatarabuelo paterno, Francisco Méndez, y sus descendientes. Según me han contado varios

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