EXPOSICIONES
Creado: miércoles, 25 de octubre del 2023 | 05:59 PM

Anécdotas de churrasquero

Toda vida tendrá su final, pero antes de pegarle el tirón a la última sortija, son los paisajes, aquellos seres vivos que primero irán marchando al buche y la bodega del tiempo. Los guardamos en la memoria. Por lo tanto, toda vida tendrá, en la última vuelta de la calesita, un paisaje de final; y sobre él también se podrá hacer memoria, pero queda claro, no una memoria total, porque primero será historia el hombre que quiso contar, y no el susodicho paisaje. Habrá una completa memoria de la infancia en los paisajes que hacen ese paisaje, y una de la adolescencia, paisajes estos en los que deambulan a mano suelta la felicidad y la desgracia. Habrá una memoria de primera juventud, una de adulto, y con suerte una de la vejez. Esta tiene gran posibilidad de quedar trunca, pero convengamos que hay otros caminos que también llevan aire de final y mudanza. Y con cada una de estas memorias habrá posibilidad y tentación de escribir la mejor novela propia. Cada uno siendo el personaje central del show, cada uno marcando el compás en cada mirada. Inevitable la sintonía veraz de relato tan comprometido, porque va en primerísima persona, e inevitable el maravilloso aire de mentira, de bolazo (palabra muy escuchada en la ciudad/río de Gualeguay), con que nos construimos, a diario, sea en el presente o reescribiendo el pasado. Atrevida es esta criatura que hasta cree poder transmutar en realidad una ficción tan descabellada como el amor.

Entonces el cronista se ve tentado a jugar a suertes y destinos, y piensa adelantarse en los días, y jugar, sí, cómo no, otra vez, jugar, jugarse en un simulacro dentro de una, ojalá, remota y posible palabrería de la naturaleza con cara de Parca, para señalar esta escritura como si se tratara de una despedida, como si este escriba soltara amarras para hacerse en otra historia y lugar. Porque así ocurre cuando mueren los paisajes y con ellos las personas que les dan vida. Pasó siempre, y entonces salgo de imaginación en mano y tinta. No quisiera que mi memoria de la ciudad/río se quedara en silencio, así que confiando en una larga vida empiezo a despedirme como si me fuera.

o una mejor página para el libro de nuestros días. Adentro y afuera, siempre ese ida y vuelta, como debe sucede en el amor: ida y vuelta con letra viva y respeto por el otro.

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